sábado, 13 de agosto de 2011

Cuentos de suspenso y terror


UNA CASA MISTERIOSA.




Hace un largo tiempo, en un viaje que hice con mi hermana, a la ciudad de Córdoba, por el cumpleaños de nuestro padre, íbamos por la ruta, cuando de pronto, el auto en el que íbamos viajando, se detuvo, sin razón alguna, decidimos bajar del auto en el medio de la ruta y pedir ayuda, como no sabíamos nada de autos, lo dejamos tal como estaba, por miedo de estropearlo más de lo que estaba. Estábamos ahí, congeladas, esperando que algún auto pasara y nos ayudara, empezó a oscurecer, y teníamos mucho miedo, solas en plena ruta. Minutos después mi hermana logro detener un auto, donde iba un joven que tenía alrededor de veinte años, nos preguntó que pasaba, y le dijimos que se nos había parado el auto sin ninguna razón, el joven nos sugirió quedarnos en su casa, dijo que era una casa muy humilde, que vivía con sus abuelos, y que al otro día bien temprano íbamos al pueblo a pedir ayuda, mi hermana y yo aceptamos la propuesta su propuesta. Dejamos el auto entre unos árboles y fuimos a la casa del joven, dentro del bosque, al llegar y entrar a la casa había una linda pareja de ancianos sentados en sus mecedoras de madera, la abuela nos sonrió, el joven nos llevó a una habitación, la que sería nuestro cuarto. Mi hermana y yo no podíamos dormir por tanto ruido, salimos del cuarto para ver qué pasaba. Vimos que el cuarto del joven tenía la luz encendida, y escuchamos que el joven le suplicaba a Dios que lo perdone, por favor(desesperadamente), pero no sabíamos por qué, mi hermana se acercó a la escalera y me dijo “mira”, y vimos como las mecedoras se movían, sin nadie arriba de ellas, y sin corriente de aire, muy asustadas corrimos a nuestro cuarto para encerrarnos. Al amanecer, ninguna de los dos había podido dormir, salimos de la habitación y había un silencio que daba miedo, muy asustadas, salimos de la casa para buscar nuestro auto, llegamos al auto, y paso algo muy raro, el auto arrancó de la primera vez, y logramos huir de ese lugar tan misterioso. Llegamos a un restaurante, del primer pueblo que encontramos, con mucha hambre, un policía que se encontraba en el restaurante nos preguntó:

-¿Es de ustedes ese auto que está afuera?

-Sí, le respondimos, ¿Por qué oficial?

-Me pareció haberlo visto en la orilla de la carretera

-Ah, sí, lo que pasa es que nos quedamos en una casa que está cerca de ese lugar porque se nos paró el auto y no arrancaba

-¿Dónde dice que se quedaron?

-En una casa, bosque adentro

-La única casa que está cerca de acá es la de los Sres. Stevenson

-¿Los que viven con un joven?

-Dirán, “vivían”, hace tiempo que fallecieron, el joven los mató y después se suicidó, por la culpa que sentía. Encontraron a los abuelos muertos en sus mecedoras y el joven colgado en su cuarto

-Usted debe estar equivocado oficial, es otra familia de la que usted habla, allí estaba el joven y la pareja de ancianos, la abuela hasta me sonrió

-Tal vez esté equivocado, capaz es otra cabaña, que yo no conozca, pero vivo aquí desde que nací, y créanme, la única casa dentro del bosque es esa.

Para salir de dudas fuimos al lugar donde pasamos la noche. Al llegar a la casa, el oficial afirmó que era la casa de los abuelos asesinados y del joven que se había suicidado. Nosotros le creímos porque la casa no estaba igual, cuando entramos era una casa totalmente abandonada, sin techo, con telarañas, ahí estaban las mecedoras manchadas de sangre seca, y del techo del dormitorio del joven, todavía estaba colgada la cuerda con la que se había ahorcado.

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Nombre: Federico Granzella Grupo: 3°1 Liceo 4 - Paysandú